Hotel en el Aude, Occitania
Si aprecia la elegancia sencilla, la calma y la autenticidad, está a punto de entrar en una experiencia fuera del tiempo.
Vivir Villa Roubia Hôtel & Spa
El día comienza con un delicioso desayuno servido en la terraza abierta al jardín de Villa Roubia. Como si el tiempo se hubiera detenido, solo para usted. Se disfruta de esa ligereza, de esa dulce despreocupación. Los más madrugadores ya habrán nadado unos largos en la piscina o aprovechado nuestra sala de fitness para empezar la mañana con energía.
Paseos por Occitania entre pueblos pintorescos, lugares excepcionales como la ciudadela de Carcasona y descubrimientos en el corazón de los viñedos de las Corbières y del Minervois.

Déjese llevar por la inspiración
También hay que saber tomarse el tiempo de no hacer nada: descansar en la intimidad del jardín, cerrar los ojos entre dos capítulos de su novela favorita… Siempre habrá tiempo para retomarla.
Sí, pero quizá después de una pausa de relajación en nuestro Spa by CODAGE. Hemos transformado antiguas cubas en un universo dedicado al bienestar: hammam, sauna, tratamientos y rituales de belleza. Aquí, nos ocupamos de usted y le invitamos a dejarse cuidar.

Almuerzo, cena y pequeños antojos: en Villa Roubia, lo casero se une a la ligereza y la frescura
Para los pequeños antojos, lo hemos pensado todo. A la hora del almuerzo: una ensalada fresca, una tabla de quesos y embutidos para picar junto a la piscina, o un club sándwich para disfrutar sin prisas.
A la hora de la merienda, déjese tentar por nuestros bizcochos caseros, ligeros y esponjosos. De limón o naranja, se aromatizan con frutos de nuestro propio jardín.
El final del día invita a un baño, una partida amistosa de petanca y un aperitivo compartido frente a una bandeja de ostras de Bouzigues. En invierno, las primeras horas de la noche se disfrutan en la atmósfera cálida y refinada de nuestro salón junto a la chimenea.
Al caer la noche, Villa Roubia se viste de otros matices. Es el momento de disfrutar de una cena al aire libre o en la intimidad del salón. Después de una velada así, llega la hora de volver a la Suite.
Porque mañana será otro día.
